Global Smud Flotilla; resistencia pacífica frente a la situación entre Gaza e Israel

– La Universidad Autónoma Metropolitana se convierte en foro de denuncia y reflexión sobre la violencia en Medio Oriente. – Activista alerta que se ocultan violaciones a la población.

Redacción| UAM/015| Ene 13, 2026. Después de la aprobación del plan de paz entre Gaza e Israel, la cobertura mediática disminuyó y se habla menos del conflicto, por lo que es necesario seguir atentos y mantener el interés respecto a este dolor humano, indicó la maestra Sol González Eguía, participante de la Global Smud Flotilla, en conferencia en la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

En el encuentro organizado por las coordinaciones de Geografía Humana y de Ciencia Política de esta sede académica la psicóloga social especialista en trauma y en estudios de paz y mediación, acotó que el discurso oficial y sobre todo del sionismo, sostiene que el genocidio terminó, que hay un acuerdo de paz; sin embargo, desde el inició de este proceso se registran entre 300 y 700 asesinatos, además de 400 violaciones al cese al fuego.

La también socia fundadora y actual directora ejecutiva de DAEA Centro de investigación e intervención psicosocial AC, señaló que para el pueblo palestino tal situación no es nueva, pues cada intento de alto al fuego ha sido vulnerado. “Lo más grave es el nivel de impunidad que rodea los hechos que se suceden en esa región y en Cisjordania”.

Afirmó que hasta ahora hay más de 70 mil personas asesinadas desde que comenzó esa disputa el 7 de octubre de 2023, pero advirtió “que la cifra real es mayor, ya que no incluye a quienes permanecen bajo los escombros, ni a las víctimas por enfermedades, hambruna o falta de agua”.

Las estimaciones varían mucho porque se estima que hay 300 mil palestinos sepultados en las ruinas “y esto significa que 300 mil familias nunca sabrán en realidad qué sucedió con ellos”.

La especialista destacó que el 75 por ciento de los afectados son mujeres y niños; “detrás de estos números, está la intención de una limpieza étnica, para apropiarse del territorio, es decir, la gente que habita esos lugares estorba, y prevén que, dado que tiene sus raíces ahí, va a defender su zona; por eso su necesidad de dicha limpieza.”

Lo que se busca, de acuerdo con la activista, es que a través de estrategias de opresión y de control social sistematizadas, diseñadas e implementadas por el sionismo, se puedan exportar al mundo; “se trata de un sistema globalizado de control social, de explotación y despojo de territorios”.

González Eguía apuntó que el avance del fascismo en el mundo y los intereses económicos se traducen en una situación grave, porque “arrasan con todo lo que vive, toda la belleza y la vida que encuentran a su paso”.

Añadió que una de las caras de este exterminio es el hambre, que se presenta como un arma de guerra y que ha resultado en una “hambre catastrófica”, como la ha denominado el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, porque incluso los indicadores con los que se suele medir la desnutrición en los infantes resultan insuficientes para describir lo que ocurre.

Mencionó que alrededor de 360 menores detenidos y que de ellos 41 por ciento lo están sin cargos y sin representación legal, y en las estadísticas, el registro del niño más pequeño que ha sido encarcelado en una prisión en Israel es de apenas cinco años.

En estas prisiones también se han documentado infantes de siete y ocho años sin representación legal, a quienes se les ha juzgado bajo la narrativa del terrorismo, y representarse a sí mismos ante un juez, denunció.

El genocidio en esa zona “es un proyecto, un modelo sistemático de dominación que además se exporta”. Esta región es la “síntesis de todo lo que se está implementando en el mundo como formas de control, a la vista de todo el mundo; es un laboratorio incluso para probar tecnología y estrategias de control social.

Advirtió que la falta de indignación y movilización frente a esta situación representa “mejores noticias para el sionismo y los fascistas”, pues les otorga carta abierta para seguir con la exportación de estas formas de represión, de control y para implementarlas en muchos otros lugares.

Recordó que la Smud Flotilla en la que participaron 597 personas de 45 países en 44 embarcaciones fue un movimiento de resistencia civil no violenta. “Es un ejemplo de cómo la sociedad civil ha tenido que asumir tareas que corresponden a los Estados, que no cumplen con su trabajo”.

Agregó que la gente que vive en medio del desastre y del caos debe tener esperanza y “nosotros no podemos darnos permiso de perder la esperanza; por eso nos subimos a una flotilla, salimos a las calles, escribimos cartas y hacemos pláticas, porque tenemos que resistir”.

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